La verdad sobre los bonsái de interior
Las especies tropicales pueden tolerar un interior, pero la luz, el aire y las estaciones siguen definiendo la salud de un árbol.

Existe un mito extendido: que hay árboles especialmente diseñados para vivir dentro de una casa. Los llamados bonsái de interior no son una categoría aparte; suelen ser especies tropicales o subtropicales que toleran mejor esas condiciones, como el Ficus.
Aun esas especies difícilmente encuentran en una vivienda todo lo que necesitan para prosperar. Los árboles caducos y las coníferas requieren experimentar estaciones, reposo invernal, cambios de duración del día y variaciones de temperatura que no suelen ocurrir en interiores calefaccionados.
La luz es otro factor decisivo. Incluso junto a una ventana, su intensidad suele ser muy inferior a la del exterior, y eso afecta el crecimiento, la salud y la estética del árbol.
Si solo dispones de un espacio interior, sitúa el árbol lo más cerca posible de una ventana con luz abundante, mejora la circulación de aire, considera luces de cultivo y aumenta la humedad ambiental. Cuando sea posible, sacar la planta al exterior en los meses cálidos también ayuda.
Para vivir el bonsái en plenitud, un balcón, terraza o jardín donde el árbol reciba luz directa y cambios estacionales sigue siendo la mejor alternativa. Elegir la especie adecuada y ajustar las expectativas es el primer gesto de cuidado.